El chico que había visto en mi sueño anterior ahora estaba
acurrucado en una cama, seguía llorando... me acerque de a poco para poder
verlo mejor, sin embargo no tuve mucho tiempo para observarlo. Un hombre mayor
ingreso a la habitación, a simple vista parecía tener alrededor de unos 37
años, pero su presencia imponía respeto como si tuviese 80 o quizás más. Camino
con paso firme hasta la cama y de un brazo tomo al chico y lo levanto, para
luego dejarlo caer al piso. Por la puerta entro corriendo el mismo chico que
estaba con él en mi sueño anterior.
-¡Señor!-
-¡Ponte de pie!- El hombre continuo hablándole al chico de la
cama como si el otro jamás hubiese ingresado a la habitación.
-Déjame en paz- susurro sin levantarse del piso.
-¡DIJE QUE TE LEVANTES!- El chico levanto la cabeza para
verlo, sin embargo siguió en el suelo, el otro que estaba allí se acuclillo a
su lado para intentar ayudarlo, sin embargo no lo tomo en cuenta- Es la ultima
vez que te lo digo, ponte de pie- Como no se levanto, lo volvió a agarrar del
brazo y lo incorporo entonces con su otra mano le dio un bofetada… hasta a mi
me dolió, aun así el chico no se inmuto. Al ver su reacción volvió a soltarlo,
ahora en la cama y se dirigió hasta el ropero, de allí saco una maleta y se la
lanzo- Guarda tus pertenencias, te vas hoy-
-¿Me voy donde?- dijo el chico con un tono que dejaba ver su
preocupación.
-A la academia-
-Dijiste que no era necesario que yo fuera allí-
-Ahora iras-
-No quiero ir-
-No te estoy preguntando-
-Ya se todo lo que me pueden enseñar allí-
-¿A si? pues no se nota. Te lo dijimos desde que tenías uso
de razón, te lo dijimos hasta que ya nos cansamos de repetirlo...-
-No entiendes de lo que hablas-
-¡¿No entiendo?! ¡¿Me dices que YO no entiendo?! ¿Es que
acaso no estas escuchando lo que dices? Fuiste creado con ese propósito, era la
única misión que tu vida tenía, lo único que tenías que hacer. Ese fue tu
maldito problema, siempre haces lo que quieres, siempre te hemos dejado hacer
lo que se te da la gana, pero ya no, se acabó, así que arregla tus cosas por
que hoy te vas con o sin ellas, si es necesario te arrastrare hasta allá pero
aquí ya no te quedas ¿Quedo claro?- El chico mantuvo el silencio- ¡TE PREGUNTE
SI QUEDO CLARO!- Esta vez llego a saltar y no lo culpo hasta yo lo hice.
-Si, quedo claro-
La habitación de a poco volvió a colocarse blanca y mis ojos
se fueron cerrando, cuando los volví a abrir, aquella habitación ya no estaba y
solo podía ver a Castiel.
-¿Estas bien?-
-Si, lo estoy- dije tratando de incorporarme.
-Quédate ahí, es mejor que descanses un poco antes de ponerte
de pie-
-Estoy bien, de verdad-
-Pero aun así... Esto no está bien, no es normal-
-¿Que no es normal?-
-¿Que soñaste?- Mis ojos se abrieron con sorpresa,
anteriormente había mantenido en secreto lo de mis sueños.
-¿Que? ¿Soñar? No lo sé ¿Por qué preguntas?- Le dije tratando
de hacerme la tonta.
-No me mientas- Lo mire a los ojos, pero no pude mantener su
mirada- Si no quieres decírmelo esta bien, pero no me mientas, odio que me
mientan- Entonces se levanto y salió de la sala de ensayo.
Me quede ahí un tiempo más... ¿Que podía hacer? ¿Decirle que
sueño con un chico que no conozco, pero que creo que nos amábamos o algo por el
estilo y que además ahora se supone que ingresaría a este maldito lugar? ¡Dios!
esto ya estaba sobrepasándome. Me estaba pareciendo cada día más a mi abuela,
lo peor es que ella termino en el manicomio, sola y loca... yo no quería eso
para mi, definitivamente no.
Kaia entro a la sala apresuradamente, como si buscara algo en
ella, entonces detuvo su vista en mi.
-Castiel- Estaba agitada así que respiro un poco antes de continuar hablando -¿Dónde esta?-
-Acaba de salir ¿Por qué?-
-¿En que dirección salió?-
-No lo sé, no me fije-
-¡¿Cómo demonios no te fijas?!-
-No le grites, ella no tenía por qué saber que llegarías aquí
como una loca buscándome, ¿Qué quieres?- Castiel apareció detrás de ella.
-¡Dios! Menos mal que te veo-
-¿Qué pasa?-
-Escuche que ese chico vendrá-
-¿Aquí?-
-Si, dicen que lo mandaran acá, pero no saben porque-
-No creo, ellos nunca se mezclan, son sus normas-
-Pues creo que sus normas están cambiando, lo escuche en la
oficina del director-
-¿Exactamente que escuchaste?-
-El director le dijo al profesor- Entonces carraspeo y dijo
imitando el tono del director- “Usted debe hablar con los otros maestros, todos
deben estar preparados para este maravilloso acontecimiento, el joven Jared se
integrara a esta academia desde mañana, será mejor que todo este en orden”-
-¡¿Jared?! ¿Dijiste Jared?- Ese nombre yo lo reconocía… ese
nombre era… era de él… él…



