miércoles, 26 de septiembre de 2012

Capitulo 3 - "Una chica extraña"

Me baje de la camilla, la verdad es que no me sentía nada cómoda en ella... Note que no llevaba ropa puesta, solo la típica bata de hospital, que por lo demás dejan mucho que desear, más aún su parte posterior que no deja nada para la imaginación. En una esquina vi una bolsa negra, sin siquiera estar cerca supe que había ropa en ella, me acerque y saque un vestido para colocarme... era demasiado femenino para mi o para la situación. 

De la nada la puerta se abrió, una chica alta de pelo rojo oscuro brillante y vestida completamente de negro entro en la habitación velozmente, saco de su bolsillo una bolsa y abrió un minifriger el cual estaba repleto de bolsas con sangre... Mi garganta dolió... entonces tomo las bolsas y las metió a las suyas.

-¿Que haces? ¿Eres enfermera?-
-¿Que? Claro que no, ¿Que es lo que haces tu? ¿No piensas irte?-
-Estoy esperando por la forense que fue en busca del medico-
-¡¿QUE?!-
-Es que no sé que me ocurre entonces...-
-¿Como que no sabes? ¿Hace cuanto que estas aquí?-
-No lo se, por lo que escuche me recogieron en la calle y pensaron que estaba muerta-
-Ja ja ja ¿Pensaron? Niña, estas muerta... de una manera distinta, pero lo estas-
-¿De que hablas?-
-Muévete- Me dijo tomándome de la mano- Vamos, es mejor que te lo explique fuera-
-¿Donde?-
-Solo muévete antes de que alguien nos vea- Me arrastró por la puerta hasta el pasillo y juraría que tan solo di un pestañeo y ya me encontraba en un callejón alejado del hospital.
-¿Pero? ¿Como?... - Tome un respiro- ¡Estamos fuera del hospital!-
-Claro, estar allí era un peligro ¿Acaso te partieron la cabeza?-
-No sé de que estas hablando, aun eso fue muy rápido-
-¿Tienes algún clan?-
-¿Clan?-
-Si, un clan, un tipo de familia - Suspiró- Creo que no lo tienes... ¿Hace cuanto que tu creador te dejo por tu cuenta?-
-¿Creador de que?-
-El que te creo, que te convirtió, el que te regalo esta nueva vida-
-¿Convertir? ¿Nueva vida? En serio creo que te has equivocado conmigo... a no ser... -Un clic me hizo en la cabeza, seguramente ella era algún paciente de la parte psiquiátrica del hospital y tal vez se había escapado o algo por el estilo- ¿Tu... estabas internada en el hospital?-
-¡¿QUE?! Crees que estoy loca... ¡Oh por Dios! ¿Es posible que seas una iniciada?... ¡Claro! Es por eso que no comprendes nada... ¿Pero como es posible? Se supone que eso esta prohibido- 

Se apoyó en la pared y saco de la bolsa una de las que robó del hospital, entonces hizo algo que para mi en cualquier otro momento hubiese sido asqueroso... sin embargo lo que mi cuerpo sintió me saco de todo aquello que podría haber pensado. Mordió la bolsa de sangre y comenzó a succionar. Mi garganta dolió... no, quemó y mucho, pude sentir el aroma de la sangre en mi nariz como si la tuviera justo debajo de ella y luego quería hacer lo mismo que aquella chica, quería beber... necesitaba beber. Ella (de la cual aun no sabía nada y solo me parecía una completa loca) me observo y de la misma bolsa negra saco una y me la ofreció, no me di cuenta cuando ya estaba tragando la sangre, inclinada en el suelo y bebiendo frenéticamente.  "Es mejor que vayamos a ver a Vladímir" no entendí a lo que se refería, sin embargo después de aquello solo me quedaba seguirla.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Capitulo 2 - "¡Estoy viva!"


No pude reprimir un grito y  me tapo la boca con la misma mano con la que me tenía agarrada antes. Quise que parara, trate de zafarme de él, pero su fuerza era sobre humana y la mía cada vez desaparecía más, podía sentir el hormigueo que mi sangre dejaba mientras abandonaba mi cuerpo y entonces las fuerzas se acabaron y ya no pude resistir más, apenas si podía ver donde estaba, apenas recordaba todo lo que estaba pasando, por que había llegado ahí, con quienes estaba, incluso con quien estaba ahora, sentí como comencé a desvanecerme y a lo lejos sentí un grito de un hombre mayor "Ey, ¡Que demonios! A ella no, ella no es la elegida, idiota" Sentí como arrancaron al chico de mi cuerpo y pude sentir que alguien le golpeo, pensé que vendrían por mi, en mi ayuda, sin embargo después de eso nadie me socorrió. Quede tendida en el callejón, a penas consiente de mi misma. Creí haber muerto, ya no sentía más que una fuerte punzada en mi cuello y el resto de mi cuerpo era nada, ya no lo sentía. Sucumbí al dolor y al miedo que sentía. Perdí la conciencia y todo se volvió negro...


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La luz traspasaba mis parpados. Podía sentir el olor a naftalina fuerte en mi nariz. Mi cuerpo seguía sin responder a lo que yo quería hacer, que en esos momentos era salir corriendo. Sentí el ruido de una puerta al abrirse y sin saber como ni porque sabía que habían entrado un hombre acompañado de una mujer.

-Llego con sus signos vitales demasiado debilitados, no tiene rastros de haber sufrido alguna lesión mortal, la falta total de sangre en su cuerpo es lo más extraño que presenta-
-Pero su cuerpo no parece estar desangrado a simple vista-
-Eso también es algo que me tiene intrigado-
-.... mmm... ¿Y su familia? tal vez ellos puedan decir alguna cosa-
-No sabemos nada de ellos, las personas que la encontraron en el callejón eran desconocidos, no tenían ni una relación con ella-
-¿Entonces a quien avisamos sobre su deceso?- ¿DECESO? ¿Es decir que estaba muerta? ¿Por eso no controlaba mi cuerpo?
-De eso me encargare yo, por ahora será mejor que la lleves a la morgue, seguramente Luisa querrá averiguar que es lo que ocasiono su muerte-
-Las intrigas siempre han sido su punto fuerte ¿no? La llevare apenas acabe con el papeleo-

A esas alturas ya había comprendido porque el olor a naftalina era tan fuerte, estaba en un hospital y aquellos que hablaban de mi seguramente era un medico con su enfermera de turno. Ellos lo habían dicho, estaba muerta, no tenía signos vitales y ya no podían hacer nada por ayudarme. Muchas veces había visto casos donde las personas, después de que la dieran por muerta volvía a la vida, quizás eso era lo que me pasaba. Sentí como colocaron algo suave sobre mi rostro... una sabana... mi camilla comenzó a moverse y los ruidos del ambiente se hacían cada vez más fuertes, podía escuchar lo que pasaba a mí alrededor mientras nos movíamos y a pesar de no ver nada, sabía exactamente lo que tenía a mi lado. Nos montamos en el ascensor "¿Y este de que murió?" Escuche que alguien le preguntaba a la enfermera.

Tenía el tiempo contado. Necesitaba que mi cuerpo respondiera antes de que me abriera la forense. Comencé mentalmente a darme ánimos "Vamos, muévete, muévete" "Tienes que moverte, necesitas moverte". Escuche a la enfermera saludar a la otra mujer, mi camilla quedo estática en un rincón y después de que la enfermera se despidió, Luisa la forense se acercó para sacarme la sabana de encima. "Muévete ahora, ¡Vamos muévete! aaaaahhhhhhh". De no sentir nada en absoluto pase a sentir una fuerza incontrolable por mi cuerpo, quizás fuera por la desesperación de gritar que en verdad no estaba muerta y entonces pasó. Mi cuerpo se movió. Pude escuchar que el grito que tenía en mi interior se volvió sonoro, sentí como el sonido traspaso mi garganta y salió expulsado de mi boca, entonces mi cuerpo me obedeció y me flexione haca delante de manera de quedar sentada en la cama.

-¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!- La forense me miraba con ojos desorbitados y los implementos que tenía en sus manos cayeron al suelo.
-Tranquila, tranquila, lo siento no quería asustarla-
-¿Que demonios? ¿Esto no puede ser? Estas muerta... - Tomo unos documentos de su mesa y los hojeo desesperada.
-No estoy muerta, Dios ¿como podría?-
-Tu pulso... No tenías pulso hace unos momentos-
-¿No han pasado casos así antes? Yo lo he oído en la tele.
-Pero, no es solo tu pulso... Se supone que no tienes sangre en tu cuerpo... Yo... yo iré por el doctor... solo espera aquí, no te muevas, solo no te muevas- Dijo y entonces salió disparada por la puerta.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Capitulo 1- "Una fiesta con resultados incalculados"


Me despedí de mis padres y cerré la puerta tras de mi. El cielo estaba oscuro, más de lo común en la noches, sin embargo para esta zona era realmente espeluznante, normalmente las noches eran despejadas, hoy por el contrario, las nubes invadían el cielo nocturno sin posibilidad de ver alguna estrella.
De todas maneras no me importaba, me conformaba tan solo con ver a Jared, para mi él era la estrella más luminosa de mi constelación. Ya llevábamos tres meses juntos y aunque para muchos eso era poco, para mi significaba mucho más que tiempo, lo que nosotros teníamos era mágico, era como si estuviéramos predestinados, como si nuestras vidas estuvieran atadas por un lazo increbantable, algo fuerte, indestructible y único. Algo que solo él y yo competíamos y entendíamos.

Catorce de Diciembre era la fecha que habíamos acordado con nuestros amigos para celebrar nuestra despedida de cuarto medio. Jared no iba a mi escuela pero ya todos le conocían allá, simplemente no era alguien que pudiese pasar desapercibido. Yo lo había invitado a la fiesta privada que organizamos con una pocas chicas de mi salón, entre ellas estaba Aurora, quien hace unos días estaba saliendo con Dorian, el amigo inseparable de Jared, por lo cual los cuatro pasábamos mucho juntos. Cuando llegue los muchachos aun no llegaban y Aurora estaba sentada en un sillón alejado del bar.

-Llegas tarde-
-Lo siento, es que mis padres me atosigaron con consejos para estar a salvo-
-Como si quisieras estar a salvo jajajaja-
-jajajaja ¡ey! que no estoy en esas-
-¿Es en serio? y yo que pensaba que Jared sería más avasallador que Dorian-
-¿Por qué dices eso? ¿Es que acaso tu y él ya lo han...?-
-...Shhhh que tampoco es necesario que todos lo sepan-
-¿Es en serio? WOW cuéntamelo todo-
-¿que quieres que te cuente? solo sucedió-
-¿Así nada más?-
-Pues claro-
-Y... Te cuidaste ¿verdad?-
-No te preocupes esta todo ok... ¿pero y tu? ¿Que estas esperando?-
-Yo... no lo sé... creo que espero a que llegue el momento oportuno-
-Ok, entonces a ver si tratas de que ese momento oportuno se de hoy, ahí vienen los muchachos- Entonces salto rápidamente y se colgó del cuello de Dorian, Jared camino hasta mi y suavemente me beso en los labios.
-Hola preciosa ¿que conversaban? ¿Te estaba molestando algo?-
-No, no es nada... ¿Como es que sabes que algo me molestaba?-
-Jajaja, solo lo se amor... tu rostro es fácil de leer-
-Ops- Me sonroje.

Desde ese momento la noche paso rápida, bailamos muchísimo y llego un punto en que el trago y el baile me habían mareado, por lo que me colgaba constantemente de Jared. Cuando ya algunos comenzaron a despedirse fue cuando las cosas se tornaron distintas. Aurora y Dorian desaparecieron y por la conversación que habíamos tenido antes de que ellos llegaran, no me preocupe. Con Jared seguíamos bailando pero cada vez más pegados uno del otro, en esos momentos era cuando la intecidad de nuestro magnetismo se volvía irrompible, comenzamos a besarnos lentamente hasta que los besos cada vez se volvieron más violentos y desenfrenados, podía sentir su respiración agitada en mi garganta y los besos que él me daba en esa zona hacían que me estremeciera, me sentía en la gloria y el placer que me provocaba, me llevaba a soltar quejidos que si hubiera estado en mis cabales me hubieran hecho sonrojarme hasta más no poder. Esta noche quería más... Esta noche deseaba más. En un momento agarro con sus dientes mi cuello y eso me éxito más de lo colocada que ya estaba y entonces escuche aquellas palabras que esta esperando "¿Vamos a otro lugar?". No espero a que le contestara, tomo mi muñeca y me arrastro hasta fuera del local en el que estábamos.

Estando afuera pude sentir la llovizna que a esa hora caía, sin embargo no tenía efecto en mí, estaba tan acalorada que podía sentir como las pequeñas gotas que lograban tocarme se evaporaban al segundo. Gire mi rostro para verlo y note que él también me miraba, pero esta vez su mirada era distinta, me estaba mirando con deseo. No alcance a decir nada y nos volvimos a unir en un beso interminable y apasionado, entre besos llegamos a un callejón y allí me acorralo en un muralla y sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo. Dios, ya no daba más del placer. Entonces se detuvo y con una mono fijo mi rostro para que lo mirara a los ojos "Siempre estaré aquí para ti, lo prometo. Se que esto cambiara algunas cosas pero ya no puedo aguantar más y..." Sentí que se estaba excusando por tener relaciones y yo ya no quería excusas, solo quería que me tomara, que me hiciera de él, por eso lo interrumpí con un beso y le susurre al oído que ya no dijera más y solo lo hiciera. Entonces paso. Su mano tomo mi mandíbula y la sujeto fuerte, tanto que no podía moverla, sus labios descendieron por mi garganta hasta que llego a algún punto estratégico en el cual me beso apasionadamente, a esas alturas mis quejidos ya no se resistían en mis labios y solo salían como prisioneros que estuvieron encarcelados desde hace mucho tiempo, el punto culmine fue cuando paso su lengua por el lugar y mi cuerpo se estremeció y luego dolor, mucho dolor.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Prologo

Mi vida era como la de cualquier otra chica de mi edad, vivía aun con mis padres y aunque discutía de vez en cuando con ellos, los amaba profundamente. Tenía dos hermanos, yo era la de el medio. En el colegio no era la chica prodigio, sin embargo tenía calificaciones lo bastante buenas como para tener la esperanza de entrar a la universidad el próximo año, con mi mejor amiga, Aurora, planeábamos ir a vivir juntas cerca de la universidad en la que estudiaríamos. Todo en mi vida era perfecto... todo parecía normal y entonces llego él a mejorarlo todo aún más... o eso creía. 

Era un día sábado cuando lo vi por primera vez, Aurora me lo presento en la fiesta de cumpleaños de una de sus tías y yo quede prendada de él inmediatamente. Después de eso nos comenzamos a ver más a menudo, extrañamente siempre me encontraba con él, ya sea en el supermercado, en la salida de la escuela, en los pasillos del pre universitario o en algún local del sector. Al final nos dimos por vencidos con el destino y decidimos juntarnos alguna vez y entonces paso muy rápido. Siempre creí que era amor a primera vista, ahora se que no todo siempre es tan sencillo. Desearía que mi mente pudiera recordar aunque sea alguna de estas cosas.