Agatha
Aun sentía dolor en mi cuerpo. Después de que Jared terminara, me di vueltas y vomite en el piso "¿Estas bien?" ¿Qué clase de pregunta estúpida era esa?. Seguí vomitando un poco más, cuando termine me limpie la boca con una de sus ropas, me puse de pie y me vestí, no pude evitar verme al espejo, estaba hecha bolsa, mis labios estaban manchados de sangre seca y desde mis ojos caía más sangre... Salí corriendo de allí. Lo que había pasado me esta destruyendo, de sentía tan sucia. Corrí hasta mi pieza, entre al baño y llene la tina con agua, me hundí en ella tratando de olvidar, pero era imposible...
Ya había pasado la hora de dejar la carta en el casillero de Castiel... ¿Qué pensaría él? Me avergonzaba tanto pensar que alguna vez se enterase de esto... Era mi primera vez y había sido un asco. Me costaba respirar y cuando cerraba los ojos volvía a recordar todo, una y otra vez. Los días fueron pasando y yo no tuve valor de escribirle a Castiel ¿Para qué? Seguro preguntaría que me pasaba, por qué no le había escrito, pero yo no podía decirle, no era capaz.
Pasaron dos meses desde aquel incidente, dos meses desde que todo comenzó... Esa no era la única vez que había ocurrido, ahora pasaba todas las semanas, un día a veces dos y cada vez era peor. Jared me ordenaba constantemente que no me alejara de él, seguramente si alguien nos veía desde fuera pensaría que eramos pareja, esto era una de las cosas que más me herían.Ver la mirada de Castiel cada vez que Jared me besaba en publico, su duda, sus ganas de venir a preguntar que pasa, podía ver como presionaba sus puños aguantando. Él me conocía y era lógico que no creyera toda la farsa que Jared había armado, sin embargo eso no evitaba que se sintiera mal.
Tome mis libros y entre a la sala en la que tenía clases, Historia Vampíricas I. La profesora Eduvigis era quien estaba a cargo, normalmente sus clases me entretenían bastante, nos contaba historias que la mayoría de los chicos conocían salvo por algunos (como yo) que habían sido convertidos recientemente, obviamente los últimos eramos quienes nos divertíamos para los demás era realmente una lata. La profesora entro y escribió en la pizarra el tema que trataríamos ese día.
Los rebeldes y la falla de sus creadores
Luego comenzó a separarnos en parejas cuando llegó a mi nombre me emparejo con Castiel... Mierda... Ambos tratamos de pedirle que nos pusiera con otra persona pero ella no escucho razones... No tendría más remedio que hacer el trabajo sola. ¿Tema? Adara, la engañadora. Ni idea de quien era, pero tendría que pasar una semana en la biblioteca tratando de investigar sobre ella ¿Quien era? ¿Cuál era su origen? ¿Por qué era conocida? ¿Qué había hecho? ¿Quien era su creador? ¿Cuál fue su punto débil? etc... Seguramente Castiel sabría mucho más de ella que yo, ¿Sería demasiado pedirle que se encargara él del trabajo y el próximo lo haría yo? Saque un papel y escribí, luego se lo pase a uno de mis compañeros para que se lo hiciese llegar, al rato me llegó de vuelta con su respuesta "no te preocupes" Bien por lo menos tendría un peso menos.
La semana comenzó a avanzar, mañana tenía examen de Cívica, obviamente enfocado al gobierno Vampírico, era realmente un asco, de partida la política no era lo mio y para añadir no es mucho lo que se pueda estudiar, todo era una monarquía, prácticamente estudiaba mucho sobre las familias y sus "grandes" logros. Tome mis libros y me fui hasta la biblioteca, encontré un buen lugar y me quede allí durante unas dos horas. Cuando ya estaba dando por terminada mi hora de estudio, vi a lo lejos a Castiel, parecía concentrado en un libro viejo y grande ¿Estaría haciendo nuestra tarea? Me sentí un poco culpable. Se le veía realmente concentrado, pero entonces volteo su rostro y me miró directo a los ojos, cerró el libro y se levanto. Trayendolo consigo camino hasta mi con paso decidido, a medida que se acercaba comencé a sentirme mal, pero él no se detuvo, solo lo hizo cuando estuvo a mi costado, dejo el libro sobre mi mesa mientras mi estomago se revolvía "Lo siento, pero debes ver esto, aunque no me guste, lee la página 689" Antes de que pudiera vomitar, se fue. Tome el libro, era bastante gordo, busque y me asombre al notar que ni siquiera llegaba a la mitad. Lo abrí en la página que me había dicho. Adara, decía como titulo y bajo este un montón de pequeñas letras, algunos dibujos intercalados de una mujer alta, sexy, de pelo oscuro y largo. En la primera imagen estaba de pie atrás de un hombre grande, fornido que se veía mucho más poderoso que ella, la mujer se veía completamente sumisa. Pero en la siguiente imagen ella estaba sobre él y sus colmillos sobresalían de sus labios, su mirada era feroz y la de él lujuriosa. Preste atención a los títulos.
Rasgos sublimes
La sumisión en su vida
La sumisión en su vida
Los primero indicios Fingir amor
Su liberación
El castigo
Cada uno de ellos me había llamado profundamente la atención pero cuando leí "Su liberación" Me detuve y comencé a leer. Resulta que Adara era una mujer griega, la cual poseía una belleza majestuosa durante su vida mortal muchos creían que era hija de algún Dios pero los vampiros sabían que eso no era real. Por su infinita belleza muchos se veían tentados a convertirlas pero siempre que alguno lo intentaba quedaba tan encandilado con su belleza que luego no recordaban a lo que iban Eustace era uno de sus más grandes admiradores, pero siempre solía contentarse con su compañía más que con querer su sangre, hasta que un día los padres de Adara la comprometieron con un chico del lugar y eso desato la furia de Eustace. Quien sin poder aguantar aquello se llevó a Adara lejos del lugar y la convirtió. Eustace se volvió loco al ver que Adara no lo quería y que a pesar que la había convertido ella solo seguía pensando en su ex novio y la vida que podría haber tenido a su lado. Pero con el tiempo Adara se mostró enamorada de él y le consentía en todo, lo conquisto y el callo en sus redes, entonces un día Adara lo embriago de pasión y al estar ambos en esa situación ella, sin que el lo notara comenzó a besar su cuello, a saborearlo hasta que sus colmillos se asomaron y antes de que él pudiera notar el curso que la situación estaba dando ella lo mordió y a pesar de sus gritos, no pudo hacer nada. Adara había quedado libre de su poder y él se había quedado sin ella. Sin embargo Adara había cometido un crimen, había desobedecido la leyes, ya que un iniciado solo es liberado pro pleno consentimiento de su creador, de lo contrario el iniciado es condenado a muerte por decapitación Adara fue acusada y sentenciada a morir hace ya mucho tiempo, pero su historia queda en el recuerdo como la única vampiresa que se declaro libre por su voluntad.
¿Podía yo ser como ella?




